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El Monte y Dehesa de Valonsadero sacro-totémico de
Soria donde entre sus covachones y
roquedales -el Covachón del Puntal, Peña Somera, y El Mirador... se
guardan los mito-logemas sociológicos, milenarios y protohistóricos
en forma de pinturas prehistóricas, rupestres y esquemáticas, en las que
ya aparecen motivos táuricos y
humanos. ¿Es la raíz etnológi-co-festiva que se entronca en la
noche de los tiempos? ¿Se enlazan en
el tiempo y en sus contenidos con las pinturas polícromas
de los vasos numantinos?
El Fuero de Soria de Alfonso
X,
1256, el más importante
concedido a la Ciudad (sin olvidar el Fuero Breve de
Alfonso
VI
y el Fuero Extenso de Alfonso
VIII)
ya habla, concretamente en su Título
III
de "la guarda de la Defesa de Valfonsadero" por lo que bien
cabe entender que lo que dice en el título I "De la guarda de los montes e
del termino de
Soria contra los ommes estrannos" o, en el Título
II
sobre "la
guarda de los montes e del término de Soria contra los vecinos",
es también aplicable a la Dehesa y Monte de
Valonsadero, aunque
cierto es que el Título
III
es el que ya de
una forma clara y concisa sentencia sobre todo lo relativo
a las
tareas lógicas de pastoreo, corte de leña, siegue y
aprovechamiento
de hierba o, ya al final del mismo, sobre pesca y caza
en dicho Monte.
Valonsadero o, Valfonsadero, sobre el
que aún hoy día pesa la losa de esa
infundada y carente de toda lógica leyenda de que fue donado a
Soria por una desconocida Señora..., nada más incierto, las anteriores
citas del Fuero y la propia historia demuestran lo contrario. Así, y para
que valga de breve repaso
didáctico-histórico, sabemos que, desde la Alta
Edad Media, principios
del
XIV,
-el Fuero de Soria no dice claramente
de quién es la propiedad del Monte aunque sí es de suponer al estar éste
dado a la Ciudad de Soria- la administración
y todos los actos consiguientes de dominio y derecho sobre guardería,
percibimiento de los productos de los aprovechamientos
(incluidas las Suertes de Tajones)... etc. estaba, única y
bipartidariamente en manos del Común de Vecinos y de la Casa Troncal de
Linajes, al 50%. El Ayuntamiento, que
de siempre había reconocido este
condominio, tuvo que esperar hasta 1664, año en que, por causas que no
competen a este asunto, entra a ser copropietario, a tercias, junto
a los dos Estados mencionados, del Monte y Dehesa de Valonsadero. En 1836
el Ayuntamiento de Soria, "absorbe" al Estado del Común de Vecinos que
desaparece como tal, pasando la Ciudad
de Soria y su Ayuntamiento a gozar de las propiedades y
pertenencias que el viejo Estado Llano de Hombres Buenos tenía,
"poseyendo" ahora las 2/3 partes de
Valonsadero. Será en 1863 cuando por sentencia del Tribunal
Superior de Burgos, 17 de marzo, el Ayuntamiento de Soria gane el tercio
de la propiedad que hasta esta fecha poseía la
Casa Troncal de Linajes.
Este Monte y Dehesa de 2.808 Has. 90 áreas, es para los
sorianos no un monte más sino un
espacio abierto donde anidan los festejos tradicionales, donde cada año
se reanudan los ciclos táuricos
bajo el Sol Solsticial de junio propiciando una feliz conjunción de
hombre, toro, vino, monte, danza... Aquí, desde que hay memoria, se
criaba ganado bravo suficiente para abastecer a las 16 Cuadrillas del
Común, lugar a donde se trasladaban las otras tantas dieciséis "Comisiones
para la Compra del Toro", para su adquisición y posterior "saca" para
llevarlos intramuros de la Ciudad. Hasta 1928-30 hubo ganado bravo en
Valonsadero, siendo en 1929 cuando el
Ayuntamiento acordó, habida cuenta que ya no podían surtirse
las Cuadrillas de sus toros, comprarlos con los dineros que en
hipótesis ingresaba de las rentas de tajones que antaño se destinaban por
cada una de las 16 Cuadrillas para tal fin...
Hoy día, todo ha cambiado, los viejos Usos y las antañonas
costumbres que las Cuadrillas celebraban en reducidísimo
número de participantes y solo el día de La Compra, se han
masificado. Se celebra en popularísimas
romerías el "desencajonamiento" de los toros, su Lavalenguas, La
Comprilla, La Compra y La Saca. Miles
de gargantas braman bajo el Sol de justicia en espera de la fiera
bestia que recorrerá parte del Monte
hacia su camino de la lidia el Viernes de los Novillos.
Unos y otros pasarán junto a los
covachones y a los roquedales
que guardan las prehistóricas pinturas con escenas ¿similares? de enfrentamientos, a campo abierto, entre el hombre y el
viejo uro en
singular combate a muerte.
El ayer y el hoy, inalterable en el marco mágico de un
Monte que pierde su sentido rústico para convertirse, por unos días, en el
tótem sagrado donde vamos a rendir culto
pagano a una serie de fenómenos que a
todos alcanzan cuando el ritual cíclico de la llamada por algunos
sanjuanada se
sucede...
Diccionario
de Términos Sanjuaneros
/ José
Antonio Martín De Marco |