Procesión pagana, culto del toro, que mañana será sacrificado. Monte
de Valonsadero, pulmón de la Ciudad, dehesa y recreo, es romería
multicolor y multiforme. Del clásico señorío del caballo enjaezado
con la moza a la grupa, al viejo automóvil estrafalario.
Sorianos de Soria y sorianos que retornan de todas las puntas de la
estrella de los vientos, forasteros mimados como viejos vecinos. Y
en el centro el toro. Los huesos de Gerión exultan de gozo. Más
danza, más canto, más baile, comida en el monte y más vino y regreso
en bellísima caravana a la Ciudad arropando a los toros.