Hoy
veo a Soria alegre y sanjuanera tras el cristal de
la nostalgia en que la miro, que es del color
sutil -como un suspiro- de la fragante
rosa en primavera.
Que
al recordar las fiestas de mi Soria, se goza el
pensamiento y se entretiene, y así,
recuerdo va, recuerdo viene, es un
torbellino en mi memoria.
Un
torbellino es y un huracán que arrastra al
pensamiento en alto vuelo, buscando hallar
del corazón consuelo, con recuerdos que
vienen y se van.
Y
entre recuerdos que vienen y se van, pone un
sollozo ahogado, triste nota, mientras
empino imaginaria bota, brindando
por las fiestas... ¡de San Juan!